miércoles, 27 de octubre de 2010

Aprender con futbol sala

Desde hace un tiempo, he vuelto a jugar a futbol sala, yendo a un equipo de futbol sala. Entrenando en condiciones diferentes a las que estaba acostumbrado como jugador de futbol 11, he visto que se puede aprender mucho del futbol sala, especialmente cuando eres pequeño. En el futbol sala, el físico no lo es todo, a diferencia del futbol 11, sobre todo en edades infantiles, donde los más rápidos y fuertes se imponen muchas veces a los pequeños jugones. En el futbol sala, es muy importante una buena técnica, mucha calidad en el pase así como el movimiento constante de todos los jugadores. La técnica y la calidad en el pase la podemos tratar como un único punto: en futbol sala, la presión de los jugadores contrarios es constante y el tamaño del campo reducido, así que cuando se tiene el balón hay que protegerlo bien y tener buena técnica para zafarse del contrario, así como buena calidad de pase, ya que el defensor está muy cerca del destinatario del pase casi siempre. En el caso de la movilidad, al ser el campo tan pequeño, se necesita que los jugadores cambien de posición constantemente para crear espacios. Como vemos esto no difiere mucho de lo que se busca en el futbol 11, por lo que puede ser un método de entrenamiento muy válido en edades infantiles, además de necesitar poco espacio (que muchas veces es lo único que tienen los entrenadores). En este caso, se trata de entrenar la técnica con el balón pegado al pie y pisándolo muchas veces (ver por ejemplo a Deco o Thiago Alcántara), intentar ejercicios en los que el balón no se vaya del jugador y este lo tenga siempre bajo control. Además se pueden realizar posiciones en espacios reducidos para mejorar la calidad de pase, así como pases y control y devolución rápidas (control orientado planta del pie y seguidamente pase con la otra pierna). Si se dispone de pista de fútbol sala, realizar partidillos con mucha movilidad, gustará a los jugadores por ser algo diferente y les obligará a moverse mucho. Además, los defensas se divertirán al poder subir (mucha movilidad implica que no hay posiciones fijas, que el defensa, en fútbol sala cierre, puede cambiar posición con algún atacante) y a los atacantes les obliga a tener que defender, así como estarse moviendo constantemente. Hacer este tipo de ejercicios de vez en cuando hará que se cambie la rutina de entrenamiento, y les dará a los jugadores nuevos puntos de vista y otra base futbolística. El entrenador deberá incidir sobretodo en el cambio de posiciones y búsqueda del espacio libre en ataque, y en el cierre de espacios (no cubrir al hombre, sino zonal hasta medio campo y entonces si se hace marcaje al hombre. Incidir que en el marcaje zonal hay que tapar los pases al propio campo y no los pases entre defensores) en defensa. Además, habrá que intentar que los chicos mejoren su técnica individual en el control y pase y que lleven el balón pegado al cuerpo. Como último, en futbol sala hay pocos espacios, así que cuando se ve portería entre una nube de piernas se chuta, muchas veces con puntera (como recurso), es bueno que los jugadores, sobretodo delanteros y segunda línea se acostumbren a lanzar cuando vean un hueco en la portería.

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