Normalmente cuando hablamos de la táctica que emplea un equipo, decimos que juega un 4-4-2, un 4-3-3, etc. Pero siempre nos dejamos uno de los elementos más importantes, el portero. El portero, es el primer atacante y el último y más importante defensor. Tener un buen portero, puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso de un equipo. Cuando un niño pequeño empieza a jugar, es difícil encontrar un portero, ya que en muchos casos se aburre en los partidos y entrenos o porque le marcan muchos goles. El portero, en esas edades debe ser un chico sin miedo a tirarse y hacerse un rasguño y bastante ágil. Durante su proceso de aprendizaje, deberá realizar entrenamientos específicos para mejorar su capacidad de salto, reacción, técnica de agarre de balón o saque, pero deberá también entrenar los aspectos técnicos igual que los jugadores y esto es algo que muchas veces los entrenadores de base pasan por alto (se dedican a hacer únicamente ejercicios de disparo). Como hemos dicho antes el portero es el primer atacante y último defensa, así que si tenemos un portero capacitado para jugar con los pies y con buena técnica, realmente tendremos 10 jugadores que pueden recibir el balón, además del propio poseedor. Además, si tiene que hacer alguna salida fuera del área, si ha entrenado habilidades defensivas como un jugador de campo, será más eficaz. Por esto, es bueno que de vez en cuando el portero juegue de jugador, para mejorar su técnica y para ver el partido desde un punto de vista completamente diferente. Otro punto, que diferencia a un portero de un buen portero en estas categorías es la capacidad de mando. Pocos son los porteros que mandan a la defensa o hablan durante el partido y esto también ayuda a que se pueda aburrir. Hay que tratar que desde pequeños, empiecen a dar algunas instrucciones (y a medida que vayan creciendo y tengan más conocimientos tácticos que hablen más) y avisar a sus compañeros (pero nunca sin recriminar). Además, el entrenador debería buscar ejercicios específicos de portero en caso de no tener entrenador de porteros (suele ser habitual esto en el futbol base), para que el portero tenga un estímulo más y no que le estén chutando los compañeros constantemente. Un ejercicio que usé y con el que los porteros disfrutaban era el entrenamiento con pelota de tenis o balón de rugby. Al ser pelotas diferentes a las habituales, deben estar mucho más concentrados y ser más seguros con el balón (además de ser un componente nuevo, se trabajan los reflejos, así como la capacidad de anticipación).
Un saludo
No hay comentarios:
Publicar un comentario